La historia de los pueblos del departamento La Paz se inicia virtualmente con la llegada de los conquistadores españoles. De las tres corrientes colonizadoras que ingresaron en nuestro territorio, la que provino del Alto Perú prevaleció trayendo en su derrotero la extraordinaria importancia política y económica del Virreinato del Perú, dio origen a nuestras poblaciones norteñas.
Las tierras del actual departamento La Paz, estaban ubicadas en lo que se llamaba hacia 1.560 las Sierras de Santiago, así llamadas por los españoles que pasaron por allí cuando se dirigían a fundar la Ciudad de Todos Los Santos de La Nueva Rioja, hecho acaecido en 1.591 y desde entonces se las conoció con ese nombre.
El desarrollo de los doblamientos comienza con el otorgamiento de mercedes y encomiendas de indios. De la merced de Colaluil, la que fuera otorgada en 1.616 por el Gobernador del Tucumán Quiñones y Osorio a la esposa del Capitán García Barata, se desmembró el asentamiento poblacional de Icaño, ubicado en lo que hoy constituye la Villa Vieja de Icaño.
La palabra “Icaño” tiene dos acepciones posibles que derivan del quechua, la primera ICHUKAÑAI que significa “pasto quemado” y la segunda de IKAÑA que significa “tuna roja”.
Los aborígenes que habitaban en la zona eran los juríes, tonocotés, lules y diaguitas.
Como en todo el Noroeste de nuestro País, la civilización autóctona se vio influenciada con la presencia de los conquistadores, y de esa mezcla de sangre nació la raza nueva que pobló esta tierra.
Modelo de cerámica de Cultura La Aguada